Durante años, el debate internacional sobre blockchain se ha centrado en la regulación.
¿Deben regularse las criptomonedas?
¿Cómo deben supervisarse las stablecoins?
¿Qué requisitos deben cumplir los proveedores de servicios sobre criptoactivos?
Todas estas preguntas siguen siendo importantes.
Pero ya no son las más interesantes.
Las recientes recomendaciones publicadas por la Transatlantic Taskforce for Markets of the Future, creada conjuntamente por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el HM Treasury del Reino Unido, muestran que ambas potencias están discutiendo algo mucho más ambicioso:
cómo construir conjuntamente la infraestructura financiera de la economía digital.
Se trata de un cambio de perspectiva de enorme relevancia.
El debate deja de centrarse únicamente en la regulación de los criptoactivos para pasar a la arquitectura del sistema financiero del futuro.
La regulación ya no es suficiente
Europa merece un reconocimiento por haber aprobado MiCA, el primer marco regulatorio integral para los criptoactivos.
La seguridad jurídica es imprescindible.
Ningún mercado puede desarrollarse sin reglas claras.
Pero la regulación, por sí sola, no crea liderazgo financiero.
Lo que crea liderazgo es la infraestructura.
Al leer las recomendaciones del grupo de trabajo transatlántico se aprecia un enfoque muy distinto.
Ya no se preguntan únicamente cómo regular los activos digitales.
La verdadera pregunta es:
¿Cómo conseguimos que las finanzas tokenizadas funcionen a escala global?
Construyendo mercados financieros tokenizados
Una de las primeras recomendaciones resulta especialmente significativa.
En lugar de crear un nuevo comité regulatorio, Estados Unidos y Reino Unido proponen constituir un grupo liderado por el sector privado para experimentar con casos reales de uso de activos tokenizados entre ambos países e identificar los estándares jurídicos y técnicos necesarios para desarrollar el ecosistema financiero tokenizado.
El mensaje institucional es claro.
La innovación deja de ser algo que simplemente supervisan los reguladores.
Pasa a convertirse en una política pública que los gobiernos desean impulsar.
El objetivo ya no es únicamente regular la innovación.
Es hacerla posible.
Las stablecoins se convierten en infraestructura financiera
Quizá el aspecto más importante del documento sea el dedicado a las stablecoins.
Las recomendaciones proponen una mayor coordinación regulatoria entre ambos países y reconocen expresamente la importancia de desarrollar un mercado transfronterizo dinámico para este tipo de activos digitales.
Pero el verdadero cambio conceptual aparece en la siguiente recomendación.
Estados Unidos y Reino Unido afirman que el futuro sistema financiero estará formado por un ecosistema de múltiples formas de dinero digital, en el que convivirán:
- stablecoins;
- depósitos bancarios tokenizados;
- otras formas de dinero digital.
Esta afirmación representa una evolución institucional muy relevante.
Durante años se presentó a las stablecoins como competidoras del sistema bancario.
Ahora la visión es distinta.
Los bancos.
Las stablecoins.
Los depósitos tokenizados.
El dinero emitido por los bancos centrales.
Todos ellos pueden formar parte de una misma infraestructura financiera programable.
La tokenización entra en los mercados de capitales
El documento también propone coordinar el tratamiento regulatorio de los activos tokenizados.
Entre las cuestiones analizadas destacan:
- la firmeza de la liquidación (settlement finality) de valores tokenizados;
- el reconocimiento del colateral tokenizado;
- el posible uso de stablecoins y fondos monetarios tokenizados como garantías en las infraestructuras de mercado.
Esto demuestra que la tokenización ha dejado de ser un fenómeno exclusivo de startups blockchain.
Está comenzando a incorporarse al núcleo de los mercados financieros.
La pregunta ya no es si los valores financieros acabarán tokenizándose.
La pregunta es cómo debe adaptarse la infraestructura financiera para cuando eso ocurra.
Un lenguaje común para las finanzas digitales
Otro aspecto especialmente relevante es el énfasis en la cooperación regulatoria.
Estados Unidos y Reino Unido buscan desarrollar enfoques comunes, mecanismos regulatorios flexibles y estándares compartidos que reduzcan la fragmentación internacional.
Las finanzas digitales son, por naturaleza, globales.
Si los activos tokenizados deben circular entre jurisdicciones, la interoperabilidad jurídica será tan importante como la interoperabilidad tecnológica.¿Y Europa?
Para Europa, este documento debería servir como una llamada de atención.
MiCA proporciona seguridad jurídica.
Y eso constituye un logro extraordinario.
Pero la seguridad jurídica debe ser el punto de partida, no el punto final.
La siguiente fase consiste en construir una industria competitiva.
Europa necesita:
- stablecoins europeas competitivas;
- depósitos tokenizados emitidos por bancos europeos;
- mercados de capitales tokenizados;
- productos DeFi regulados;
- una infraestructura jurídica capaz de acompañar el desarrollo de las finanzas programables.
De lo contrario, corremos el riesgo de convertirnos en la jurisdicción que mejor regula la economía digital mientras otros construyen la infraestructura sobre la que funcionará.
La pieza que todavía falta: la infraestructura jurídica
Desde la perspectiva de BACS existe además un elemento que sigue prácticamente ausente de estos debates internacionales.
La mayoría de iniciativas hablan de:
- regulación;
- estándares técnicos;
- infraestructura financiera.
Pero muy pocas se preguntan qué ocurre cuando surge una controversia.
¿Quién resuelve un conflicto sobre un activo tokenizado?
¿Cómo se ejecuta una decisión jurídica directamente sobre blockchain?
¿Cómo puede una DAO hacer valer sus derechos?
¿Quién ordena el bloqueo o la liberación de una stablecoin cuando existe una resolución válida?
Aquí es donde aparecen el arbitraje blockchain, los oráculos jurídicos y la ejecución digital.
La infraestructura financiera necesita también una infraestructura jurídica.
Sin ella, la economía digital seguirá dependiendo de mecanismos de ejecución pensados para un mundo analógico.
Más allá de la innovación financiera
Las recomendaciones conjuntas de Estados Unidos y Reino Unido ponen de manifiesto una realidad mucho más profunda que una simple cooperación regulatoria.
Ambos países han asumido que blockchain está dejando de ser una tecnología experimental para convertirse en parte de la infraestructura financiera global.
Tokenización.
Stablecoins.
Dinero digital.
Mercados financieros programables.
Todo ello forma parte ya de una transformación institucional de enorme alcance.
Como sostengo en Ley Digital Bitcoin, la economía digital no está creando únicamente nuevos productos financieros.
Está reconstruyendo las instituciones mediante las cuales se crean, gobiernan y ejecutan la propiedad, el dinero, los contratos y los derechos económicos.
Conclusión
El mensaje más importante de estas recomendaciones no es regulatorio.
Es estratégico.
Estados Unidos y Reino Unido ya no se preguntan si las finanzas digitales deben existir.
Se preguntan cómo construirlas juntos.
Europa ha demostrado liderazgo regulatorio con MiCA.
Ahora necesita demostrar liderazgo industrial, financiero y tecnológico.
Porque el futuro no pertenecerá únicamente a quien mejor regule blockchain.
Pertenecerá a quien construya la infraestructura financiera y jurídica sobre la que funcionará la economía digital.